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Sobre geeks y cambio social…

Esta semana estuve en el Encuentro Campusero llevado a cabo en Bogotá, Colombia, organizado con el fin de realizar una pequeña antesala al Campus-Party Colombia 2011; sin duda, una interesante iniciativa para acercar a los organizadores del evento y a sus participantes. No era de extrañar que los conferencistas fueran españoles y mucho menos que el encuentro se realizara en las instalaciones de Telefónica. Tampoco era de extrañar que salieran a la luz chistes flojos y actitudes geek de entre los participantes y, sobretodo, de Paco Ragageles al punto que correspondió bautizar a los asistentes (reales como virtuales) como “campuzoides” (por ellos mismos).

Encuentro Campusero - Bogotá

Pero más allá de esto, lo interesante de haber asistido a este encuentro de humanoides dotados de protesis como Macs, iPods, iPads y Blackberrys fue notar un cambio tendiente hacia la concienciación social sobre las tecnologías de la información (TI), principalmente, sobre Internet. La iniciativa #somethingbetter pretende contribuir en la construcción de un mundo mejor a partir del poder de cambio que se puede generar con +82.091 campuseros…digo, campuzoides, en un contexto intensamente tecnológico como el que vive el mundo actual. Algo alentador.

Sin embargo, no dejo de pensar que esta iniciativa es un poco reaccionaria y sin duda complicada, ya que se propone empezar de adelante hacia atrás; me explico: #SomethingBetter quiere que tanto en los hogares como en los distintos sistemas educativos se tomen las medidas necesarias para enseñar e informar a los nuevos sujetos tecnológicos de la Internet (niños) sobre las oportunidades, riesgos y responsabilidades que se presentan cuando se hace uso de la Magna Red; quieren dirigir la ética en el uso de la tecnología para hacer del mundo un lugar mejor. ¡Maravilloso!, pero se va contra la corriente. Esos nuevos sujetos tecnológicos hacen parte de la formación capitalista representada en una maquinaria ideológica aun supremamente grande: hablo de la unión entre los mass media, la religión, la familia y la industria capitalista. Es este eje del mal la cuna de los valores que reproducen las lógicas del neoliberalismo, tales como la individualidad, la competencia, el fanatismo, el dogmatismo (fundamentado en la pasional ignorancia y no en la convicción intelectual), entre otros. Es este eje del mal el que hace que la iniciativa #SomethingBetter vaya contra la (fuerte) corriente del mundo globalizado, al que no le importa un mundo mejor, sino una cuenta bancaria mejor.

No pretendo desanimar a los participantes de esta buena nueva en medio del indiferente mundo geek, sino más bien, como materialista histórico que parece ser mi chip cerebral de n-nucleos, poner sobre la realidad los deseos y alejarnos así de los idealismos, para de esta manera poder actuar sobre el mundo, que es real, que no hace parte de un mundo de las ideas. Fantástico sería que no se tuviera al troll del neoliberalismo, pues esto posibilitaría mucho el trabajo propuesto por esta iniciativa; basta ver países socialistas como Cuba y RPD Korea, en donde se han desarrollado ampliamente estudios sobre CTS y sobre el impacto de la tecnología sobre la realidad de tales sociedades, algo que ya se veía también en el alba de la academia tecno-científica soviética. Es en este tipo de escenarios en donde no se va de adelante hacia atrás, sino que se avanza desde atrás hacia adelante, desde las bases y la realidad hacia la utopía, y no desde la utopía hacia las bases y la realidad (que es el camino difícil).

Aplaudo la iniciativa, pero como bien dijo uno de los asistentes “les deseo suerte, porque es una tarea bien complicada” y por ello mismo, meritoria. Pero eso si, #SomethingBetter debe tener firmes bases filosóficas->ideológicas->políticas, razón por la cual es recomendable que aquellos que deseen participar de ella lean contenido en Internet sobre Media-activismo y hacktivismo y luego dejen descansar un poco su iPad, se desconecten un momento de Internet y lean algunos buenos autores (Fidel Martinez, Orlando Fals Borda, Thomas Khun, A Feenberg).


Plata llama plata

Como dice el refrán, “plata llama plata”, pareciera que, desde la lupa tecnológica y académica, este refrán se extrapolara al mundo de los sistemas operativos. Para ejemplificar esto, vamos a describir dos escenarios distintos de trabajo: el primero en cualquiera de las versiones de Windows y el segundo en cualquiera de las distribuciones GNU/Linux.

La primera vez que se accede a Windows nos encontramos con un (único) entorno de escritorio, que si bien es agradable, es muy poco personalizable, restringe de inmediato la concepción que tiene el usuario sobre su entorno de trabajo. Ahora, de las tantas cosas que desea hacer un usuario (de Windows) cuando accede a su escritorio, solo puede hacer tres cosas: ingresar a Internet, conectarse al protocolo MSN y…..jugar el emocionante carta blanca. Si el usuario quiere hacer más cosas tiene que buscar (en la mayoría de los casos comprar) lo que necesite; ofimática, juegos, programación, p2p, etc. Claro está que esto no tiene porque proveerlo la instalación del sistema operativo. Sin  embargo, el hecho de no hacerlo (y de que su código sea privativo) conlleva a que la integración entre el sistema operativo y las aplicaciones y entre las aplicaciones y otras aplicaciones se vea disminuido, dificultando así el trabajo eficiente y eficaz en este sistema.

En cuanto al otro entorno (GNU/Linux), nos encontramos con un cambio desde la misma instalación: podemos instalar aplicaciones de uso regular como lo son ofimática, variedad de juegos, programas de descarga, programación, etc. Después de la instalación el usuario se encuentra con un escritorio, completamente personalizabe (o varios, si el usuario los instala) permitíendole al usuario adaptar el entorno de trabajo a sus necesidades y no al revés; tener él que adaptarse al entorno de trabajo. Ahora, de todas las cosas que un usuario (de GNU/Linux) desea hacer después de la instalación, puede hacerlas casi todas; presentaciones, textos, cálculos, desarrollo de aplicaciones, navegación por Internet, mensajería por msn, jabber, yahoo, IRC, variedad de juegos, visualización de documentos, edición gráfica avanzada, etc. Solo hay que darle paso a la imaginación. Adicional a esto, puesto que las aplicaciones vienen con el sistema operativo y ambos son de código abierto, la integración del entorno de trabajo permite un desarrollo fluido de las actividades realizadas en el sistema (un buen ejemplo de esto es el entorno de escritorio Kool o KDE).

En estos dos entornos podemos notar algo claramente: la naturaleza del sistema operativo desencadena un efecto dominó sobre las aplicaciones que en él se ejecutan. En el caso de Windows, el cual tiene naturaleza privativa, los usuarios quedan restringidos no solo en el uso del sistema como tal, sino en el uso de las aplicaciones sobre él montadas. Pero peor que esto es el hecho de que el usuario tenga que adaptarse al sistema y que éste a su vez no incentive la creatividad y libertad de sus usuarios. Entre tanto, en el caso de GNU/Linux, el cual es de naturaleza libre, los usuarios quedan condenados a hacer lo que se les ocurra, a adaptar el sistema a su gusto, a compartirlo con quien gusten, …

El privatismo del primero genera restricciones no solo sobre las aplicaciones, sino también sobre sus usuarios. La libertad del segundo genera complacencias no solo sobre las aplicaciones, sino también sobre sus usuarios.

Restricciones llaman restricciones, libertades llaman libertades, … plata llama plata.


Masoquismo tecnológico o costumbrismo

Es indudable que alcanzar la perfección en la construcción o elaboración de cualquier cosa es (casi) un imposible. El software no escapa a ello; todas las aplicaciones realizadas presentan errores durante todo su ciclo de vida (desarrollo, pruebas y el mismo uso por los usuarios finales). Regularmente elegimos aquellas que presentan menos errores, tienen la mejor interfaz usuario-aplicación, presentan el mejor tiempo de respuesta……o es la más descargada. De cualquier manera, procuramos elegir lo mejor. Pero esto parece ser cierto solo para un número reducido de usuarios del mundo computacional, pues es regular encontrar que muchos usuarios utilizan aplicaciones de mala calidad, empezando por su base: el sistema operativo.

Al ver como las personas utilizan Windows en sus labores cotidianas nos asalta la pregunta clave: ¿utilizan Windows por masoquismo tecnológico o por mediocre costumbrismo?. Si bien este sistema operativo, en conjunto con algunos fabricantes de hardware, dieron paso a la computación a nuestros hogares y, por suspuesto, al sector empresarial mediante su facilidad de uso y fuertes campañas publicitarias, es éste un sistema operativo traicionero que ataca todo razonamiento ético; desde su concepción (monopolizadora, mafiosa, privativa, discriminante) hasta su praxis en el mercado y en cada una de las estaciones de trabajo, vulnera a los usuarios y a la humanidad misma.

¿Cómo pueden los usuarios utilizar un sistema operativo que no garantiza el acceso tecnológico a las comunidades tercer mundistas, si no es sólo para que dichas comunidades pasen a depender del monopolio de Microsoft? ¿cómo utilizan un sistema operativo que les impide utilizarlo para lo que ellos deseen, cambiarlo a voluntad, o compartirlo con otros? ¿entonces por qué pagaron tanto dinero por dicho sistema? ¿cómo utilizan un sistema operativo que presenta errores de manera tan frecuente y que además de esto tiene un deprimente soporte técnico?

Inicialmente se podría pensar que los usuarios finales son masoquistas, que les gusta utilizar este mal tipo de sistemas. Pero pensar esto no solo es desalentador, sino además incompleto; si bien existen personas que les gusta hacerse daño físico (por placer), no es suficiente con que una tecnología lacere sus derechos, dignidad e incluso computadores para que ellas decidan mantener su uso ciego, fiel y casi desinteresado hacia ella, se necesita de algo más.

Buscando ese “algo más”, es posible encontrarse con una respuesta sencilla a una preguanta al parecer sencilla: ¿por qué sigue usando Windows si le da tantos dolores de cabeza? – porque estoy acostumbrado a usuarlo. La costumbre es otro de los motivos que hacen que alguien siga utilizando Windows; no quieren pasar por un proceso de cambio hacia algo que, aunque es mejor, ellos lo ven simplemente como algo distinto, nada más. Es preferible gastar US$200 o US$300 y seguir utilizando los errores que ya él conoce bien y a los cuales está también “acostumbrado” (igual que al madrazo cuando estos errores de presentan) que tener que empezar un proceso de aprendizaje de otra tecnología de mayor calidad, de mayor acesibilidad, que ofrece más libertades…….pero que para ellos no deja de ser “algo diferente y extraño”.

Microsoft Windows ha impreso en sus usuarios su propio factor discriminate hacia lo diferente, tratando de garantizar con ello su monopolio. Windows ha amarrado a sus usuarios mediante sus errores, pues ellos esperan siempre ansiosamente la siguiente versión de este famoso sistema operativo esperando que en ella se hayan solucionado sus errores…….solo para luego darse cuenta que no es así. Windows ha dispuesto en sus usuarios modelos mentales que les cohiben su derecho a pensar, a investigar, a aprender, a conocer y a decidir.

En otras ocasiones, cuando se intenta mostrar a los usuarios de windows los sistemas operativos alternativos, estos los observan con curiosidad (en ocasiones asombrados si se les muestra inrfaces gráficas como KDE4 o Gnome+compiz) y realizan preguntas que pueden parecer estúpidas, como por ejemplo ¿Uy, qué programa es ese? Pero eso es difícil de usar ¿no? ¿Y es gratis? ¿Me va a hacer el favor de instalármelo?. Esta última pregunta es la cúspide de las anteriores: los usuarios están desinformados, no conocen las alternativas debido a la misma cobertura monopolizadora del mercado en poder de Windows…….y al aun escazo proselitismo hacia las alternativas (como GNU/Linux, FreeBSD, OpenSolaris, entre otros), y algunos de estos usuarios (principalmente los jóvenes) se interesan cuando son informados y, al menos por curiosidad, buscan lo diferente; el cambio.

En resumen, a simple vista (pues no pretendo más en esta ocasión) son 3 los aspectos que hacen de los usuarios computacionales un perro faldero: el masoquismo, el costumbrismo y la ignorancia (entendida como falta de educación o información). Erradicar el masoquismo es cuestión de valores y voluntad individual. Este último aplica también para el costumbrismo. En lo que respecta a la falta de información……pues aquí estamos, creando canales en este magnificente medio libertario: Internet.

Les dejo este video, para que recuerden el problema que mas dolor de cabeza genera en el viejo Redmond. La aparición mágica de la “Pantalla Azul”…..la leyenda continua.

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