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Lento o rápido

A raíz de este artículo leído en la BBC, me vino a la mente dos modos de vida posibles (no lo duden, hay más, pero mi mente me ha planteado sólo esta dicotomía): una vida lenta, tranquila, con escaso movimiento y otra rápida, vertiginosa, dinámica. Veamos pros y contras de ambas modalidades de vida.

En el artículo mencionado arriba, la vida lenta es producto de una dieta baja en calorías. Es importante partir del hecho de que este es el motivo y en cambio no lo es, por ejemplo, la pereza, pues si tal fuera el caso, es apenas natural que la vida a elegir no sería de este tipo, ya que sus consecuencias serían nefastas para nuestra salud debido a la acumulación exacerbada de calorías. Dando por sentada la suposición expuesta, se puede decir que este tipo de vida tiene como ventajas la tranquilidad en la cotidianidad al no enfrentarse a muchos problemas debido a las pocas acciones que se ejecutan, una sensación se frescura por el poco trabajo que ejecuta el metabolismo y los alimentos bajos en contaminantes, las relaciones sociales son más estables, el consumo dietario es menor y más barato (los alimentos bajos en calorías y ricos en carbohidratos son más baratos, aunque regularmente son bajos en proteínas…¿qué esperaban? nada es completo), al ser lenta la vida los recuerdos son más permanentes, se hace evidente una tendencia hacia la no violencia y, en definitiva, la existencia se hace más cordial.

Ahora, si se abordan las desventajas tenemos que el núcleo social es limitado en cuanto a tamaño (limitando las oportunidades), la pasividad cede la construcción del mundo a otras personas que finalmente toman decisiones por todos, la dieta está limitada a alimentos bajos en calorías (castigando al paladar), no se produce variedad de emociones de forma que la cotidianidad se torna aburrida, la felicidad es realizada a partir del egoísta planteamiento del absoluto bienestar propio, marginando así la búsqueda de un bienestar general producto del aporte al entorno social (regularmente conflictivo) y, en definitiva, la existencia es más repetitiva.

Por el otro lado -aquí solicito me sea perdonado el planteamiento binario que hago en este escrito- se encuentra la suposición de que una vida dinámica es producida por una dieta en altas calorías y no al exceso de responsabilidades o necesidades, situación en la cual el resultado para la salud es también deprimente, como en el caso de la pereza mencionado arriba. Esta actuación vertiginosa tiene como ventajas la realización de muchas más acciones y por lo tanto más recuerdos en el álbum de fotografías, la acumulación de una variedad de conocimiento es mayor, la posición activa y vigorosa frente a la cotidianidad permite construirse en el mundo y transformarlo, no hay límites en el régimen dietario (se le da gusto al paladar), el incremento de la experiencia no se detiene y, en definitiva, la existencia es más perspectivista.

Entre tanto, la lista de desventajas es engrosada por variados hechos: la rápida fatiga del cuerpo (a corto, mediano y largo plazo) por cuenta de la alta transformación energética, la emergencia de estrés ante la complejidad de la cotidianidad (producida por la alta cantidad de relaciones sociales establecidas), la propensión hacia el conflicto frecuentemente representada en violencia consecuente con la presencia de estrés, los pocos recuerdos memorables puesto que la mayoría de ellos son producto de acciones fugaces, una costosa dieta (los alimentos ricos en calorías y bajos en carbohidratos son más costosos y regularmente ricos en proteínas), por una identidad difusa que debilita los principios y valores y, en definitiva, la existencia es más arriesgada.

Entonces, ¿es preferible vivir tranquilamente, lento, pasivo o resulta más atractivo vivir arriesgadamente, rápido, activo? Tal vez la respuesta dependa del momento en la vida de cada quien: alguien joven o sin nada que perder procurará hacer más cosas, llevar una vida dinámica, ser un actor del mundo, entre tanto alguien que ya se encuentra satisfecho con la vida o que tiene personas que dependen de él buscará la tranquilidad y calma, será un espectador del mundo (recomiendo leer este artículo para redondear esta hipótesis). En lo personal, prefiero ahora mismo moldear mi mundo y por lo pronto sólo anhelar la tranquilidad, que algún día llegará, así sea el último. El conformismo queda sentado en el banquillo.