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Inconsciencia en masa: criando cuervos

Inconsistencia en masa: criando cuervos

Uno de los problemas sociales que más aquejan a la paranoica sociedad moderna es la (in)seguridad. Surgen quejas en un gran número de sociedades complejas sobre casos de robos, atracos, secuestros y raponeos, con un porcentaje de ellos conllevando también la muerte. La vox populi se ve advocada al clamamiento de fuerza policial en todos los rincones de sus calles y moradas. Esto es como mandar matar el hijo feo.

El desinterés social por la calidad en la educación, tanto a nivel escolar como familiar y comunitario, no es un saco roto; tiene consecuencias. Cada vez que a la sociedad se le olvida inculcar en uno de sus futuros ciudadanos (y actores sociales) el valor del trabajo, está abriendo la puerta a una serie de robos a futuro; si una persona no entiende la importancia del trabajo y su valor, no será capaz de identificar que al robar no está generando un producto de utilidad social, no está produciendo una ganancia en el bienestar común, no está rompiendo las barreras sociales impuestas por aquellos que sí producen, en gran masa, a su favor. Con el hurto sólo está empleando su fuerza de trabajo (porque trepar un muro, o correr para no ser alcanzado o planear un secuentro requiere de trabajo) en traspasar un bien de una persona a otra, sin valor agregado alguno.

Cada vez que a la sociedad se le olvida inculcar en uno de sus futuros ciudadanos el valor del otro, está abriendo la puerta a una serie de muertes en el futuro; si una persona no entiende la importancia del otro que habita con él en el mismo espacio, puede cegar la vida de ese otro sólo por obtener su (devaluado) celular o para evitar, por celos, que esa persona esté con otra. Con esta devaluación de la vida está no sólo inyectando depresión social –en la familia que enluta, en la sociedad que preocupa– sino que además erradica la fuerza laboral de una persona honesta que con su trabajo posiblemente contribuía a la evolución del escenario social.

Sin embargo, la vox populi le teme a estos hijos que ha creado por virar su atención al entretenimiento en la televisión, en el internet, entre la falda de la(s) vecina(s) o en el pelo del pecho del vencino. Les teme tanto y los quiere tan poco que prefiere, antes que darles la educación que finalmente no fueron capaces de darle a su debido tiempo, enviarles la fuerza armada necesaria para borrar de la conciencia colectiva la culpa de la involución y traer con ello de nuevo el regocijo de las hipocresías y la paz en los hogares, allí en la sala, frente al individualizador aparato luminiso. La sociedad no es capaz de identificar que el precio de la tranquilidad en su encierro individual llamado hogar, es el conflictivo deterioro colectivo en aquel exterior común, llamado calle.

* Quiero realizar una observación: si bien el título del artículo hace alusión al proverbio “cria cuervos y te sacarán los ojos”, éste es empleado aquí únicamente como referencia a este imaginario social y no como calificativo peyorativo directo, pues en realidad estas aves son muy sociales e inteligentes.

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Consumiendo se va cediendo

Consumiendo se va cediendo

Cuando amigos y conocidos visitan el lugar donde vivo se sorprenden de que no tenga un televisor dispuesto entre mis bienes materiales y, en cambio, poco dicen sobre la biblioteca que sí tengo. Claro está que algunos sí la notan y me hacen una hiriente pero sincera observación: “Tiene pocos libros”; gota a gota llenamos el vaso. Aguanten.

Este detalle me hace preguntarme sobre las prioridades y costumbres humanas o, más específicamente, de los bogotanos de clase media.

La televisión es el más grande invento de aquellos que pretenden expandir la pasividad humana a lo largo y ancho de las sociedades, después de la radio, el cine y el teatro, aunque eso sí, cabe advertir que estos dos últimos, a diferencia de los otros dos, aun se conservan como arte y su componente de mercadotecnia no es aun totalizante en su misión. El funcionamiento básico de la televisión trata de un grupo de personas que construyen un contenido multimedia cuyo mensaje regularmente es moderado por los propietarios (cristalizado en los políticos) del canal o cadena televisiva en la cual será transmitido el contenido. Esta cadena televisiva se encarga de montar alguna campaña de mercadotecnia que les garantice la comida a los empleados y la asistencia a óperas a los propietarios. Finalmente, millones de pasivos seres observan el resultado a través de lo que otrora fueran cajas mágicas y hoy son enormes tablas de pared o sobremesa.

Así se mantiene la jugada, maestro: unos hacen, otros observan, unos deciden y otros acatan, unos acumulan y otros gastan. Es más, en el ámbito de gobernanza, esto concuerda con el arcaico sistema democrático que nos hemos impuesto: el representativo. A lo mejor ya nos acostumbramos a que todo nos sea dado; esperamos todo de Dios, del Estado burgués, de nuestros padres, de nuestros patronos, de nuestro televisor y así en general con cada dimensión de nuestra, hoy, ajena vida.

A fuerza de costumbre, el consumo de contenidos se nos ha convertido en una prioridad.

Contrario a este panorama, más me llama la atención todas aquellas creaciones participativas, en las que no sólo se consume, sino que se produce, o mejor dicho, se consume lo que se produce, una idea cercana a la autogestión y, con ello, a la autodeterminación. Así, ya no somos la decisión de otros, dejamos de estar definidos por contenidos ajenos que moldean nuestra personalidad y reproducen el aparato de dominación clasista, sino que empezamos a ser quienes nosotros mismos nos hemos forjado. Es allí donde radica la prevalecencia de ser un hacedor antes que un espectador. Digamos, en un sentido más claro y práctico, que es un llamado a establecer nuestras prioridades acorde a nuestras convicciones y no a nuestras costumbres. Ahora, por favor, no vaya a tirar el televisor por la ventana, pues de todas formas ese aparato es el trabajo de alguien más, seguramente explotado, eso sí. Más bien elija sus contenidos y trate que sean participativos. Las cadenas de televisión comunitarias son una buena opción.

No se quede sentado en un sillón todas las noches o fines de semana mientras los demás modelan y construyen la sociedad que a usted le va a tocar vivir soportar. !Viva¡


Sobre geeks y cambio social…

Esta semana estuve en el Encuentro Campusero llevado a cabo en Bogotá, Colombia, organizado con el fin de realizar una pequeña antesala al Campus-Party Colombia 2011; sin duda, una interesante iniciativa para acercar a los organizadores del evento y a sus participantes. No era de extrañar que los conferencistas fueran españoles y mucho menos que el encuentro se realizara en las instalaciones de Telefónica. Tampoco era de extrañar que salieran a la luz chistes flojos y actitudes geek de entre los participantes y, sobretodo, de Paco Ragageles al punto que correspondió bautizar a los asistentes (reales como virtuales) como “campuzoides” (por ellos mismos).

Encuentro Campusero - Bogotá

Pero más allá de esto, lo interesante de haber asistido a este encuentro de humanoides dotados de protesis como Macs, iPods, iPads y Blackberrys fue notar un cambio tendiente hacia la concienciación social sobre las tecnologías de la información (TI), principalmente, sobre Internet. La iniciativa #somethingbetter pretende contribuir en la construcción de un mundo mejor a partir del poder de cambio que se puede generar con +82.091 campuseros…digo, campuzoides, en un contexto intensamente tecnológico como el que vive el mundo actual. Algo alentador.

Sin embargo, no dejo de pensar que esta iniciativa es un poco reaccionaria y sin duda complicada, ya que se propone empezar de adelante hacia atrás; me explico: #SomethingBetter quiere que tanto en los hogares como en los distintos sistemas educativos se tomen las medidas necesarias para enseñar e informar a los nuevos sujetos tecnológicos de la Internet (niños) sobre las oportunidades, riesgos y responsabilidades que se presentan cuando se hace uso de la Magna Red; quieren dirigir la ética en el uso de la tecnología para hacer del mundo un lugar mejor. ¡Maravilloso!, pero se va contra la corriente. Esos nuevos sujetos tecnológicos hacen parte de la formación capitalista representada en una maquinaria ideológica aun supremamente grande: hablo de la unión entre los mass media, la religión, la familia y la industria capitalista. Es este eje del mal la cuna de los valores que reproducen las lógicas del neoliberalismo, tales como la individualidad, la competencia, el fanatismo, el dogmatismo (fundamentado en la pasional ignorancia y no en la convicción intelectual), entre otros. Es este eje del mal el que hace que la iniciativa #SomethingBetter vaya contra la (fuerte) corriente del mundo globalizado, al que no le importa un mundo mejor, sino una cuenta bancaria mejor.

No pretendo desanimar a los participantes de esta buena nueva en medio del indiferente mundo geek, sino más bien, como materialista histórico que parece ser mi chip cerebral de n-nucleos, poner sobre la realidad los deseos y alejarnos así de los idealismos, para de esta manera poder actuar sobre el mundo, que es real, que no hace parte de un mundo de las ideas. Fantástico sería que no se tuviera al troll del neoliberalismo, pues esto posibilitaría mucho el trabajo propuesto por esta iniciativa; basta ver países socialistas como Cuba y RPD Korea, en donde se han desarrollado ampliamente estudios sobre CTS y sobre el impacto de la tecnología sobre la realidad de tales sociedades, algo que ya se veía también en el alba de la academia tecno-científica soviética. Es en este tipo de escenarios en donde no se va de adelante hacia atrás, sino que se avanza desde atrás hacia adelante, desde las bases y la realidad hacia la utopía, y no desde la utopía hacia las bases y la realidad (que es el camino difícil).

Aplaudo la iniciativa, pero como bien dijo uno de los asistentes “les deseo suerte, porque es una tarea bien complicada” y por ello mismo, meritoria. Pero eso si, #SomethingBetter debe tener firmes bases filosóficas->ideológicas->políticas, razón por la cual es recomendable que aquellos que deseen participar de ella lean contenido en Internet sobre Media-activismo y hacktivismo y luego dejen descansar un poco su iPad, se desconecten un momento de Internet y lean algunos buenos autores (Fidel Martinez, Orlando Fals Borda, Thomas Khun, A Feenberg).


Educación, historia y Patria Grande

Sin duda nuestra historia es rica en relatos, relatos que resultan deslumbrantes como las ciudades indígenas, la conquista o llegada del hombre blanco, las luchas independentistas y las sucesivas violencias. Sin embargo, lo que el sistema educativo nos muestra es una historia superficial, que parece no estar contada por nosotros, una historia que nos muestra como bienaventurados por haber recibido los favores y bendiciones de la sociedad europea: una religión, una unidad de gobierno, una historia y un destino; fuimos bendecidos con la civilización gracias al descubrimiento y la conquista.

¡Carreta! Esta historia sólo nos ha dado una identidad que no nos pertenece, que nos dice que estamos relegados a las migajas y favores de Europa y Norteamérica, que nos trata de imprimir una mentalidad de segundones, de que este mundo no es nuestro, sino que es prestado, que todo lo que creíamos saber sobre nosotros es falso, que sólo es verdad lo que ellos nos dicen: somos lo que ellos quieren que seamos.

Y sin embargo no nos acostumbramos a esta identidad, pues no está hecha para nosotros, y es por eso que la rebelión hace parte de nuestro ser, nos rebelamos contra esa identidad que poco o nada tiene que ver con nuestra verdadera historia, esa que desconocemos pero que está en la memoria de nuestras venas. No hay número de generaciones que lo decanten, como si ocurría para los “negros” según los españoles. Es por eso que violamos las normas, es por eso que protestamos en las calles y en el monte, es por eso que no votamos, es por eso que no nos gusta la corbata…es por eso que festejamos lo que podemos cada vez que podemos; la liberación es el alma del carnaval. Desbordamos la identidad en la que estamos enmarcados, unas veces consciente, otras inconscientemente, como si una fuerza desconocida nos quisiera secuestrar hacia lo que verdaderamente somos: una raza cósmica, alegre y poderosa, sedienta de dignidad, solidaridad y gloria.

Loro viejo no aprende a hablar; ya nosotros iremos a la tumba con nuestros vicios, pero detrás vienen otros que pueden reivindicar el nombre de América. Es por eso que la educación requiere un cambio; requiere que sea pensada por nosotros, para nosotros y desde nosotros. Nuestros niños deben obtener, a través del reconocimiento de su verdadera historia, la identidad que les pertenece y que sólo se obtiene con una pedagogía indígena, una pedagogía mestiza, una pedagogía negra, una pedagogía del oprimido; en todo caso, una pedagogía popular, inspirada en la creatividad y orientada a construir, con nuestras propias manos, la sociedad que queremos y necesitamos.

Por el sueño bolivariano