Tchékhov: El gordo y el flaco


Este relato comparte al público un breve momento en el que dos amigos se encuentran en una estación de ferrocarril. Ambos se habían perdido la pista hace mucho tiempo. Al encontrarse, ambos se saludaron con cariño gigante, gratamente sorprendidos. Acto seguido, se cuentan el uno al otro cual es su trabajo y como ha sido su vida.

Como si estuvieran temerosos de no agradar a su viejo amigo en este esporádico encuentro, tanto el uno como el otro —pero sobretodo el flaco— en virtud de los títulos de su interlocutor, rompen en una retahíla de reverencias tan melosa y pronunciada que genera una leve sensación nauseabunda; tanto servilismo hacia otra persona es sólo comparable con el actuar de un(a) «lamebotas». Cuánto puede arrodillarse el ser humano ante el parecer ser del otro, siendo nuestra esencia la misma.

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