Educación, historia y Patria Grande


Sin duda nuestra historia es rica en relatos, relatos que resultan deslumbrantes como las ciudades indígenas, la conquista o llegada del hombre blanco, las luchas independentistas y las sucesivas violencias. Sin embargo, lo que el sistema educativo nos muestra es una historia superficial, que parece no estar contada por nosotros, una historia que nos muestra como bienaventurados por haber recibido los favores y bendiciones de la sociedad europea: una religión, una unidad de gobierno, una historia y un destino; fuimos bendecidos con la civilización gracias al descubrimiento y la conquista.

¡Carreta! Esta historia sólo nos ha dado una identidad que no nos pertenece, que nos dice que estamos relegados a las migajas y favores de Europa y Norteamérica, que nos trata de imprimir una mentalidad de segundones, de que este mundo no es nuestro, sino que es prestado, que todo lo que creíamos saber sobre nosotros es falso, que sólo es verdad lo que ellos nos dicen: somos lo que ellos quieren que seamos.

Y sin embargo no nos acostumbramos a esta identidad, pues no está hecha para nosotros, y es por eso que la rebelión hace parte de nuestro ser, nos rebelamos contra esa identidad que poco o nada tiene que ver con nuestra verdadera historia, esa que desconocemos pero que está en la memoria de nuestras venas. No hay número de generaciones que lo decanten, como si ocurría para los “negros” según los españoles. Es por eso que violamos las normas, es por eso que protestamos en las calles y en el monte, es por eso que no votamos, es por eso que no nos gusta la corbata…es por eso que festejamos lo que podemos cada vez que podemos; la liberación es el alma del carnaval. Desbordamos la identidad en la que estamos enmarcados, unas veces consciente, otras inconscientemente, como si una fuerza desconocida nos quisiera secuestrar hacia lo que verdaderamente somos: una raza cósmica, alegre y poderosa, sedienta de dignidad, solidaridad y gloria.

Loro viejo no aprende a hablar; ya nosotros iremos a la tumba con nuestros vicios, pero detrás vienen otros que pueden reivindicar el nombre de América. Es por eso que la educación requiere un cambio; requiere que sea pensada por nosotros, para nosotros y desde nosotros. Nuestros niños deben obtener, a través del reconocimiento de su verdadera historia, la identidad que les pertenece y que sólo se obtiene con una pedagogía indígena, una pedagogía mestiza, una pedagogía negra, una pedagogía del oprimido; en todo caso, una pedagogía popular, inspirada en la creatividad y orientada a construir, con nuestras propias manos, la sociedad que queremos y necesitamos.

Por el sueño bolivariano

Anuncios

2 responses to “Educación, historia y Patria Grande

  • La+Perra

    ¿Pero hasta que punto rechazar la herencia Europea? Hoy el paradigma decolonialista pretende incluso que debe haber una “episteme otra”. El humano conoce igual en el Catatumbo que en Oxford. Lo que conoce o como lo usa es otra discusión. Pero no nos podemos desprender de cosas tan ciertas como A=A (ppio de identidad aristotélico) y es europeo, blanco, racista, etc…
    Lo que entiendo es que debemos pensarnos, pero acaso Zuleta, Jaramillo Velez y Gutierrez Girardot no han sido “nuestros” pensadores mas críticos?. Y sin embargo, se paran en categorías de origen europeo. ¿Por eso las rechazaríamos? Lo que digo es que hay que tener cuidado con posturas que por afirmar una identidad autóctona negarían características esenciales al Homo Sapiens Sapiens o sea enfocarse en una postura mas biológica que histórica.

    • kaleemsagard

      La ciencia americana debe ser humilde, pero a la vez altiva. Debe ser humilde para aceptar como verdadero lo descubierto por los otros, así ese otro no sea de nuestro agrado, y debe ser altiva para no quedarse esperando los descubrimientos de los demás, sino propugnar por los propios. Es esta altivez la que nos ha faltado; Zuleta, Jaramillo y Gutierrez solo son tres entre 44 millones de colombianos. Si bien la cifra es superior a estos tres, aun siguen siendo pocos. García Márquez en su Carta a los sabios hace un llamado a pensarnos, pues si bien el hombre conoce igual aquí y en Europa, el hombre no conoce igual el aquí desde Europa, ni viceversa.

      No podemos rechazar aquel saber producido en Europa, pues es histórico, no aceptarlo sería negar la historia, pero tampoco podemos tragarnos entero todo el conocimiento que viene de Europa, pues está realizado bajo una influencia histórica distinta a la nuestra, y como tal, podría tanto servir como no servir en nuestra sociedad.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: