La ruptura del legado de los ancianos


Por alguna extraña, oscura, siniestra y desconocida razón los jóvenes nos hemos dejado influenciar por un maligno legado de los ancianos: el arte del no hacer nada, de la resignación y el desinterés. Es desalentador cuando nos encontramos con contemporáneos (les recuerdo que soy joven) que reúnen a tomar en una mesa y a hablar de cosas que ya todos saben: la pichera anterior, el estado político del país, lo buena que está la tonta de ingeniería industrial, el capítulo de Los Simpson de don barredora o simplemente, de lo buenos que son los que están sentados en la mesa y de cuanto se aman. Eso es algo clásico en los ancianos, que nada tienen que hacer, que no tienen creatividad y que viven de los recuerdos, pues mirar para delante los asusta; recordarán que allí tienen una cita con La Muerte.

Es desalentador cuando vemos contemporáneos utilizando por tres, cuatro, cinco ¡o más horas al día! redes como Facebook. Pero el problema no es tanto el tiempo que las usan, si no como las usan: para ver fotos sin sentido (ni artístico, ni de fondo), para comunicarse lo que ya todos saben (que Yursleidy, con solo 16 años, ¡ya está embarazada!…..pues obvio, si lo daba por un vaso de agua, eso todos lo sabían), para ver cuales amig@s de mis amig@s están buen@s, etc, etc. Eso es propio de los ancianos, que no tienen nada que hacer más que conversar con otros, para escapar de su soledad; al menos ellos lo hacen personalmente, mis contemporáneos en cambio ponen un mediador (computador) que impida olerle el mal aliento al otro. El poder de estas redes sociales es directamente proporcional al desperdicio al que se ve sometida por la mediocre juventud colombiana.

Podría seguir detallando ejemplos, como el sexo con putas (que es para ancianos que tienen la delicadeza moral de no violar a nadie, es decir, para todo tipo de ancianos con excepción de algunos miembros de la curia), el dormir en las instalaciones de la universidad (solo los ancianos duermen de día en lugares ajenos a su casa), etc. Pero la idea es hacer algo constructivo, un texto en alguna medida crítico, no un texto para emos. Es por eso que los invito a escudriñar en nosotros mismos (jóvenes) y recordar qué carajo somos en realidad, qué nos diferencia, qué nos hace únicos, qué es lo que hace que esta edad luego la recordemos con brutal nostalgia. Yo hice el ejercicio y me encontré con algo que tal vez también encuentren ustedes: el hambre de conocimiento, y por ende, de variedad, y por ende, de revolución. Son estos aspectos los que me (¿nos?) definen como joven; quiero aprender más, pues soy un ignorante y vine aquí no solo para conocer este mundo, sino además para transformarlo; quiero la variedad, no porque en ella esté el placer, sino porque en ella está el conocimiento, que al fin de cuentas es placer; quiero la revolución, porque el conocimiento me permite apreciar lo podrida que está esta sociedad, porque el conocimiento se genera a través del cambio, porque no puedo quedarme quieto.

No contemplo a un anciano queriendo saber más y más, no contemplo un anciano que busque la variedad (eso es muy arriesgado), ni tampoco contemplo un anciano buscando una revolución que extinga su vida. Claro que hay ancianos que si lo hacen, pues aun tienen un espíritu joven. Pero lo que si puedo contemplar es una juventud que en vez de sentarse en una mesa a emborracharse (que no es malo emborracharse, lo malo es como) tome su sixpack y se dirija a conocer la mayor cantidad de bares que pueda en una noche. Contemplo una juventud, que en vez de enviar fotos estúpidas a Facebook, divulgue con sus contactos la compra de votos de los politiqueros que el día de mañana los dejará sin educación, el desalojo injustificado de una familia humilde (si, injustificado, porque por falta de dinero no se puede dejar a una familia sin techo……esta sociedad no puede seguir rigiéndose por la lógica comercial; el centro de esta sociedad debe dejar de ser el papel moneda y pasar a ser el ser humano). Contemplo una juventud que no tenga simple sexo para satisfacer sus necesidades animales, sino que más bien haga el amor para satisfacer sus necesidades humanas, acto que lo diferencie de su instinto (pocas veces útil). Contemplo también una juventud que en vez de dormir en los claustros universitarios, emplee sus esfuerzos en la investigación, en el encare de su universidad con su sociedad.

Debemos romper el legado de los ancianos, pues es solo para ancianos. Debemos escribir nuestro legado, para los jóvenes que nos sucederán, pues los que nos antecedieron nunca claudicaron.

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2 responses to “La ruptura del legado de los ancianos

  • La+Perra

    Respuesta
    Coincido en la idea de que el joven esta ávido de conocimiento y de transformación, eso lo compartimos plenamente, no entiendo muy bien la asociación con los ancianos aunque me aventuro a decir que son como espíritus que ya están mas muertos que vivos al igual que la mayoría de jóvenes y en fin de todos los niveles en la sociedad. Afortunadamente el conocimiento aun esta ahí solo es cuestión de tomárselo y hacer relaciones inimaginables con el, eso es la genialidad. Lo que necesitamos es compartir esfuerzo ya que se comparte el interés, al compartir esfuerzo los frutos serán mejores. También necesitamos cuadrar como conocemos y como esta engranado el conocimiento. Por ahora me atrevo a configurar una pirámide cognitiva que es: Filosofía->Ideología->Política o en una variante Filosofía-> Ciencia-> Tecnología. Lamentablemente los tecnócratas no se filosofan o peor aun, esa es su filosofía, ir en una cruzada por la Matrix, muchos otros como los políticos están desideologizados o incluso no se filosofan o lo mas lúgubre su filosofía es “primero yo, segundo yo, tercero yo y lo que queda para mi”. A esto se suma un inconveniente expuesto por Humberto Maturana quien postula vivir sin ideología porque dice que es un cuerpo rígido doctrinal que no va de acuerdo con la dinámica de la vida en lo que le doy la razón pero entonces queda la pregunta de como transformamos, si transformar es pasar de un estado x a y pero como llegar a ese y si no hay objetivos, es decir, lo que en ideología se entiende como ideales. ¿O podríamos hablar de una ideología basada en la complejidad?, También tenemos un problema grandísimo con los científicos especialistas ya que la inmensa mayoría me atrevo a decir no les importa su sociedad o por lo menos sus estudios implicaron lo primero, Norbert Wiener, el padre de la cibernética es un ejemplo. También tenemos una problemática inmensa con los traficadores de fe, son millonarios, pederastas, parásitos porque no producen y dogmatizadores de gente, ¿Como una persona que es miembro de una organización con prácticamente dos milenios de masacre, estigmatización, delación, quemas, homosexualismo, inquisición, cruzadas, genocidio, amiga del fascismo, de las dictaduras, de las monarquías puede ser el mejor concejero de nuestros amigos, vecinos y demás? Algo muy enfermo tiene que haber en esas personas para que tengan como concejero al gran mentiroso y algo muy pérfido debe funcionar en la sociedad para que legitime tal escenario. Son muchos los escenarios que pueden ser observados con lupa pero esa lupa hay que construirla y se construye leyendo.

  • Lento o rápido « KS Blog

    […] dependen de él buscará la tranquilidad y calma, será un espectador del mundo (recomiendo leer este artículo para redondear esta hipótesis). En lo personal, prefiero ahora mismo moldear mi mundo y […]

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