Post técnico #1: Push grandes en git

Este es mi primer push técnico, así que he decidido tildarlo como tal, para que los que no les gusta lo técnico no tengan que leerlo.

El caso es que he estado utilizando git en un proyecto y me encontré con el problema de no poder enviar (push) a otro repositorio un commit de gran tamaño, en este caso de 27MB aproximadamente. La transferencia la realizo mediante http y al intentar subir dicho commit obtenía el error

error: RPC failed; result=22, HTTP code = 500

fatal: The remote end hung up unexpectedly

y el envío (push) fallaba.

El meollo del problema radica en que el buffer empleado por HTTP para publicar archivos es demasiado pequeño. Lo que tenemos que hacer es incrementarlo a través de las configuración de Git, así:

git config http.postBuffer [size]

Donde size es el tamaño del buffer en bytes que queremos asignar. Por ejemplo, si queremos que el buffer de publicación sea de 100MB (es decir, si queremos que el límite superior del tamaño de los archivos sea de 100MB) entonces utilizamos el siguiente comando:

git config http.postBuffer 104857600

Y ahora si podemos enviar nuestros commits al repositorio en cuestión.


Fútbol pa’l pueblo, porque ya ni pan hay

Me acerco a la gran plaza y se siente el ambiente, todo es amarillo azul y rojo, las vuvuzelas suenan como queriendo sincronizar su canto. Recuerdo que este mismo día el ministro del interior pedía perdón público al país por el asesinato del líder comunista Manuel Cepeda y me pregunto si alguna de las miles de personas que caminan a mi lado lo sabrán o si al menos relacionarían el nombre Manuel Cepeda con una víctima del terrorismo de Estado.

El caso es que la vista del estadio es espectacular. Avanzo por el puente y me encuentro con el primer síntoma de que aun hay algo de racionalidad en esta patria boba: una protesta de mujeres en contra de la violencia entre géneros (más particularmente del que va dirigido del hombre a la mujer) a propósito de Hernán Darío Gomez, DT de la Selección Colombia de Mayores, quien apenas el día anterior había agredido física y verbalmente a una mujer. Estaban custodiadas-segregadas por el cuerpo policial y gritaban a viva voz su denuncia. Estoy seguro que más de un enajenado mental no logró vincular el hecho con la protesta.

Llego a la entrada de la tribuna norte y me encuentro sólo con gambas (entre ellxs, yo), un panorama muy distinto de lo que vi en occidental mientras descendía por el puente: aquí también hace presencia la lucha de clases, que permea a toda la retrasada sociedad colombiana, como bien lo hiciera notar Aurelio Suárez esa misma noche en una entrevista a un programa televisivo. Y lo retrasado de esta tierra de putas y traquetos se hace notar aun más cuando se tiene que pasar por tres cordones de seguridad…alcancé a terminar con las “emociones levantadas” de tanta tocadera.

Me dirijo lentamente a mi cita con la silla 165 de la fila P sector 8, como preguntándome con qué me voy a encontrar, contrario a muchxs de lxs que corrían a mi lado, cual si fueran atacados por una alimento putrefacto que les haya hecho aflojar la pasta. No pude saber porqué corrían, si aun faltaba media hora para el inicio del partido. Ha de ser que iban a calentar la silla, pues era una noche fría. A veces pienso que el concepto “pasión” fue borrado de mi diccionario.

En cuanto entro a la tribuna logro darme cuenta que los televisores son unos grandes mentirosos: la grama es mucho más alucinante en vivo, con un verde que casi te hace sentir que te encuentras en un planeta distinto, como si más allá de ella no existiera nada; sientes ganas de ir a sentir el placer de orinar en medio de ella. En fin, busco mi silla y me acomodo, aquí las vuvuzelas hace las veces de los grillos en el campo; son el sonido de fondo. Un sentimiento empieza a invadir tu cuerpo, no sabes si sentir temor o placer, pues se abre camino entre tus emociones sin pedirte permiso alguno, de modo que las políticas imperialista de USA se le quedan pequeñas. Lo logro controlar, detener y darme cuenta que no es más que la euforia de masas, el deseo de sentirse parte de algo grande, imparable, sublime. Debe ser esto lo que siente la hinchada regular y que hace que no se despeguen del estadio cada vez que juega el equipo de sus amores, pues, como toda “euforia de masas”, se siente un orgasmo en el climax del hecho.

Estadio El Campín

El estadio se encuentra casi lleno, como si Fidel o Lenin fueran a anunciar la conversión del mundo entero al comunismo….pum, vuelvo a la realidad y me doy cuenta que no son ni Fidel, ni Lenin…ni siquiera un Jaime Caicedo con alguna vanguardia popular armada los que están allí, sólo son los árbitros ingleses y 22 mojigatos que no tienen más de 20 años. Se abren paso los placeres del nacionalismo fascista: himno de Costa Rica, silencio total. Himno de Colombia, a viva voz. ¿Por qué en las formaciones del colegio no se entonaba con los mismos ánimos? ¡Ah, cierto!!, la euforia de masas.

Comienza el espectáculo, ¡por fin!! puedo concentrarme en el juego, en el fútbol, en el deporte…..o..no? Mierda, a pesar de que comienza el partido no logro disfrutar del encuentro, pues las culicagadas de la fila de adelante hacen más ruido y se mueven más que las rameras del rey. No puede ser, resulta que estoy rodeado de estudiantes de algún colegio que en lugar de concentrarse en la esférica, están mirando lo sexy que hace el saque de portería el arquero de Costa Rica o lo bien que lo mueve James Rodríguez con quien una de ellas aseguraba que se iba a casar. Bueno, digamos que al menos eran mujeres de ambiente.

Así pasan cuarenta y cinco minutos, entre zapateos que imitan el venir de las olas, acompañado por supuesto de “la ola”, mujeres moviendo sus caderas y gritando el nombre de su nación, hombres levantando los brazos para alentar al equipo que han venido a ver y claro, 60dB * n de sonido monofónico (siendo n la cantidad de vuvuzelas presentes en el espacio vectorial con una pérdida inversamente proporcional al cuadrado de la distancia). Pero de “aquello”, nada.

Inicia el segundo tiempo, y todo continúa igual que en el primero, hasta que por fin llega la anotación esperada…¡¡y del lado norte, en donde me encontraba!! Al parecer, se produjo un ataque de pulgas asesinas infernales, pues todos saltaban y gritaban y se rascaban (cogían) unos a otros. El ataque parecía provenir del anotador del gol, pues sus compañeros acudieron rápidamente a auxiliarlo, tirándosele encima y gritando, mientras los jugadores de Costa Rica se alejaban de él. Debí haberme bañado muy bien, pues no me pasó lo mismo. El partido se detuvo. Cuando las pulgas se fueron, el partido reinició. Pronto, la anotación volvió a llegar, pero del lado contrario; grave error el de Lara haber sacado a Valencia, pues antes de que pudiéramos echar un madrazo llegó un tercer gol, una vez más de Costa Rica. Afortunadamente durante estas dos últimas anotaciones las pulgas atacaron únicamente a los jugadores de Costa Rica, pues yo estaba preocupado de que lograran entrar en mi ropa.

Partido Colombia - Costa Rica

La desesperanza se apoderó de varios, la platica se iba perdiendo. Pero el futuro yerno de los papás de la mocosa de adelante mío logró sacar un centre que culminó en un cabezazo que mando el balón al fondo de la red, sin que el arquero de Costa Rica (que ya no les parecía tan sexy a las presentes, pues un hijo de puta, como lo tildaban ellas mismas, no creo que sea muy sexy) pudiera hacer mucho. De nuevo, las pulgas asesinas hicieron presencia en las graderías; creo que me picaron dos o tres, pues me hicieron mover los brazos. Afortunadamente el efecto para mí fue corto. Como si no bastara con esto, en el último minuto llega la pena máxima a favor del local y es efectivamente cobrada por el yerno que, a partir de este momento, tenía más que confirmada la mano de la pretendiente que él ni siquiera conocía, pero que seguía allí delante mío siendo atacada una vez más por los bichos, al igual que la gran mayoría del estadio.

Se termina el encuentro y se desata la euforia, el culo deja de estar fruncido y toda penetración se hace posible, como seguramente lo concretaran lxs más entonadxs y satisfechxs horas más tarde, en sus nichos de amor. El anunciador hace saber a los asistentes, en un inglés robótico y en formal castellano, que los espera a todos de nuevo en el próximo encuentro, el día sábado. El estadio empieza a desocuparse, la grama queda nuevamente allí, sola y hermosamente verde, como una inconmesurable esmeralda. La fiesta sigue en la calle, ¡¡por fín, el mundo es comunista, han muerto las clases sociales!!…..a no, es sólo “la fantasía hippie de nuevo”. En realidad sólo fue un partido que un equipo de desconocidos, tan odiados como amados, ha logrado ganar, por el bien de la economía de la ciudad.

De lo que estoy seguro es que ninguno recordaba en ese momento el atropello de H.D. Gómez el día anterior, así como ustedes tal vez no recuerdan que al principio del texto hablé de Manuel Cepeda o de la protesta femenina. Cuando volví a casa me enteré que Hernán Darío Gómez había renunciado a la dirección técnica de la Selección Colombia de Mayores, dando una ejemplar muestra de coherencia y responsabilidad que uno que otro AUV debió seguir cuando fue presidente del República.

Ni modo, felicidad total ante una victoria, indiferencia total ante cien pesos de alza en la gasolina y ante cuatro millones de desplazados. Final, final, no va más…


Por género nos quedó grande

Bajo las condiciones históricas de la sociedad -por lo menos la occidental- lo que un hombre busca en una mujer es lo diferente; cuando un hombre regresa a su hogar después de su jornada él espera encontrarse con una mujer que le escuche todo aquello que tiene para contarle respecto a los hechos que acontecieron en su vida ese día, todas las quejadumbres sobre la sociedad en la que viven -algo natural, pues la sociedad no sólo es un ente vivo constituido por conflictos sino que además está en aparente estado de descomposición- y espera que ella responda a tal situación con frases y hechos que le suban el ánimo, que le devuelvan la tranquilidad: “no te preocupes, todo va a estar bien”, “ya todo mejorará, ya lo verás, tú eres el mejor”, “no te mates la cabeza con eso, mejor vamos al centro comercial y me gastas un helado”, entre otras cosas que involucran hechos que renuevan el espíritu del hombre: llevarle la cena a la cama, cocinarle lo que a él le gusta, tener sexo, dejarle ver el canal televisivo que él quiere, y demás. Al siguiente día el hombre estará “renovado” para continuar en el juego del capitalismo. Así, el sistema legitima el machismo para poder reproducir sus dinámicas.

Este es un panorama grandioso para el hombre, pues es el gran beneficiado -tal vez es por eso que “los caballeros las prefieren brutas”- lo cual ha derivado en siglos y siglos de construcción de un mundo de hombres para hombres en virtud de los valores que los caracterizan y que han sido adquiridos por su historia cazadora: agresividad, determinismo, linealidad, competitividad, fuerza. En este mundo la mujer no tuvo papeles de gran protagonismo, al menos de manera general…hasta ahora. La mujer comenzó a pensarse a sí misma y al rol pasivo que ella jugaba en la sociedad, en la cual parecía más un recurso que una actriz social. Así, poco a poco la mujer fue tomando lugares que antes no tenía en la sociedad: tomo lugar en la contienda política, en el mundo laboral, en el mundo académico y científico, en la música.

El hombre tiene modelos mentales de cazadorLa mujer tiene modelos mentales de recolectora

Sin embargo, ¡¡es allí donde está el error!! Los hombres esperábamos -no todos, al menos una porción de los explotados- que la liberación de la mujer trajera alternativas al sistema capitalista, o bien la superación del mismo (en términos marxistas), pero lo que hizo la escuela feminista predominante -la escuela europea- fue adaptar a las mujeres al mundo machista, las convirtió en hombres con vagina, en actores sociales y no en actrices. Ahora ellas comparten con ellos no sólo la cama, sino también la oficina, el pupitre y, en todo caso, los modelos que fueron creados por ellos para ellos. Las feministas -influenciadas por la escuela europea, como ya lo mencioné- cayeron redondas en la trampa del capitalismo. Ahora el patriarcado también tiene tetas, las mujeres también llegan a la casa maldiciendo al sistema, que esto es una porquería, que lo otro apesta, y cosas por el estilo. El hombre deja de encontrar en su hogar quien “aliviane sus penas” al igual que la mujer -quien nunca lo ha encontrado- pues ambos están en la misma tónica…y la relación se rompe, pues no hay complemento, ambos son polos iguales y -en términos físicos- no tienen una fuerza fuerte -que podemos analogar al amor- que los mantenga unidos.

La idea era entonces que la mujer le diera un revolcón al orden actual, en vez de confabularse con él aun más de lo que ya lo estaba -antes de manera inconsciente, ahora con todo uso de razón- en virtud de los valores que la caracterizan y que han sido adquiridos por su historia recolectora: la paciencia, la cooperación, lo cíclico, el manejo de la incertidumbre, la inteligencia. Este revolcón o revolución era y es esperada para que así no sólo el hombre, sino también ella misma, no tuvieran que andar maldiciendo sobre la vida que les tocó y sus condiciones nada favorables y deprimentes que a menudo les hacen contemplar la idea de la muerte como agente aliviador de sus penas. Atención, ya no es la pareja quien se encarga de esto, sino la muerte, y en el peor de los casos -el cual es el más común- el encargado es el consumo. Carambola para el capitalismo, el que no consume que se muera, que no estorbe.

El futuro ahora se contruye entre géneros

El feminismo -europeo- no mejoró el mundo, no trajo cambios significativos en el sentido de mejor calidad de vida; ahora no es medio mundo el que reniega del mundo entero, sino que es el mismo mundo entero el que lo hace. La mujer no logró cambiar las estructuras que el hombre ha construido tan mal, sino que por el contrario se adaptó a ellas y les dio continuidad, diciéndose libre cuando en realidad es más esclava que antes. Ahora, esa tarea histórica de mejorar esta ratonera no le toca al hombre, ni a la mujer; le toca a ambos, en una construcción colectiva hombro a hombro que supere en primer medida los problemas personales y de pareja (matrimonios de 6 meses) y que ascienda hasta la superación misma del capitalismo criminal. Como diría la gran reina-filósofa colombiana, es una tarea de “hombre con mujer, mujer con hombre, hombre con hombre, mujer con mujer y en sentido contrario”.


De mamertos y (r)evoluciones necesarias

No es difícil encontrarse por ahí con aquella persona que en el mundo de la cotidianidad se le conoce como “mamerto”. Fácilmente identificable por su discurso, rebosante de ideales progresistas anti-capitalistas, apoyado por frases de odio contra su contendiente social: el burgués, amparado en la teoría marxista y, si se cuenta con suerte, en algunas citas a autores importantes del orbe filosófico y crítico mundial e histórico, quizá Althusser, Habermas, Nietszche, Martí, Mariátegui, Marcuse, Fals Borda, Hegel, Galeano, Kant, Zuleta…quizá. Pero lo cierto es que el mamerto es identificable única y exclusivamente por esto: su discurso. Y es preocupante. Si bien el primer paso para cambiar el mundo es entenderlo, conocerlo y reconocerlo, ese no es el último. A esto le sigue la acción, es decir, la transformación en sí de la realidad a la que se pertenece, de la realidad a la que se critica.

La marcha, un arma de doble filo, dependiendo de la organización real de sus ejecutantes

Es en este sentido que se puede decir que el mamerto ha hecho de la izquierda algo fastidioso, pues habla, habla, y hablablablabla de la revolución, de las garantías a los derechos de los trabajadores, del imperialismo, de la represión del Estado…pero no más, no toma acciones estratégicas y contundentes contra tal Estado, contra tal Imperio, o peor, la acción que toma es de carácter efervescente, temporal y superflua: la marcha. Claro está, el problema no es la marcha (la cual puede ser un mecanismo de acción muy poderoso), el problema es la recurrencia de la misma, ¡¡sin que se logre nada!! Así, la lectura que hacen los que aun no son de izquierda se traduce en un desgano y desconfianza hacia aquellos que parecieran tener razón, pero que pragmáticamente no tienen efecto alguno y, como tal, son inútiles; fastidian hablando siempre de lo mismo, de cómo cambiar el mundo, pero no son capaces de hacer nada por tal cambio….¡¡Queremos acción, carajo!!

Si Queremos cambios, hay que actur sobre la realidad. Eso el Che lo tenía claro, por ello murió.

El nuevo revolucionario no puede caer en la mamertería. El nuevo revolucionario (Guevarista auténtico, si se nos da la gana) debe trascender el rol de pensador, convirtiéndose en un actor social, coherente, ejemplar, que tiene un discurso claro sobre su realidad, pero que también le mete mano a esa realidad, se involucra en su transformación, se compromete con el cambio…de lo contrario será consumido por la burocracia pseudosindical o de cualquier otro tipo. Una joyita aquí: el discurso debe ser moderno; no se puede esperar que el indiferente se una a la causa (o siquiera la comprenda) si se le habla en débiles términos de dinosaurios que recalcan siempre lo mismo pero que no proponen nada de nada. Ejemplo de ello es “el capitalismo debe morir” o “a las calles a tumbar al gobierno” (gobierno que ya está en línea) o “nuestros derechos están siendo pisoteados”…todo eso ya lo sabemos maestro, lo que queremos son hechos, no parafernalia verborreica. Por eso, debemos empezar a hablar de hacktivismo, de relaciones de poder en la red mundial, de apropiación tecnológica (es decir, de los medios de producción de la actualidad), de alternativas de desarrollo glocal, de agro-producción tecnificada…hermano, hay que meterle la academia, la universidad y la investigación a esta joda, no sólo la crítica. Pero ojo, sin crítica no se le puede meter lo otro, sino nos vamos de culo. En conclusión, la izquierda no sólo necesita escritores, sino que además necesita pedagogos, ingenieros, técnicos….y cerveza, porque el camino es largo.

PD: Mensajito para los partidos políticos de izquierda: No pretendan atribuirse la vocería del pueblo, pueblo al que ustedes no representan (pues ustedes ni son pobres, ni viven en Candelaria La Nueva…a lo más son reprimidos) y ni siquiera conocen; el pueblo, ahora comunidad global, de manifiesta socialmente a través de los movimientos sociales, únicos elementos organizativos sociales claros de anti-burocracia, pro-democracia participativa y elementos propositivos (y ejecutores) de caminos hacia el socialismo. Los partidos políticos están sólo para representar una vía de participación formal en el Estado por parte de tales movimientos, Estado que a propósito es más burgués de la revolución francesa y que parece estar influenciando en ese sentido a los partidos dizque izquierdistas.


Héroes impuestos, mentalidad impuesta.

Muchos hemos soñado de chicos con hacer las acrobacias épicas de super-héroes como Spider-man, Superman, Batman, Wolverine o tantos otros. Personajes que levantan buses, devuelven el tiempo, mueven planetas, sanan en cuestión de minutos, saltan largas distancias, nunca van al baño, no pagan impuestos, tienen empleos respetables (y los que no, no importa, igual sobreviven de algo….no sé de qué, pero de algo), parecen no tener apetito sexual, nunca se lavan los dientes, son reconocidos en todo el mundo, llevan vidas dobles y lo más importante de todo: luchan, luchan y luchan……¡por nada!. No es mayor el beneficio que le aporta a la humanidad, teniendo en cuenta que son SUPER-héroes, enfrentarse a un calvo multimillonario pero visionario de una sociedad diferente, o a extraterrestres, o salvar ancianitas, o detener ladrones; en resumidas cuentas, en defender el Estado Neoliberal. Si, así como lo leen, no es más lo que hacen estos super-héroes que defender los valores del Estado Neoliberal Estadounidense: Salvaguardan bienes privados, nos defienden de la amenaza alienígena, de los comunistas, de los terroristas, mantienen el orden en las ciudades, permiten que el pueblo no sufra accidente alguno para que así pueda seguir esclavizado laborando en las multinacionales, lucen orgullosamente la tricolor blanca, roja y azul, ellos se ocupan de los problemas y nosotros simplemente nos encargamos de sonreír, de mantenernos alejados de la participación; ya otro hará las cosas por nosotros. Héroes impuestos, mentalidad impuesta.

Pero hablemos de héroes más reales, dignos y subversivos. O mejor dicho, de un único héroe (claro, limitándome al mundo de la ficción, pues héroes reales en latinoamérica sobran): El popular Zorro. Quisiera decir que es un héroe latinoamericano….pero se lo inventó un estadounidense: Johnston McCulley. De todas maneras su escenario de acción es el latinoamericano y su motivo de lucha, la justicia (la de verdad, no la liberal). ¿Quién era este peculiar y alternativo, respecto al mundo ficticio de los héroes, personaje? Un hombre acomodado, intelectual, que identifica las injusticias cometidas por la autoridades en la Alta California y dedica sus esfuerzos a luchar contra la opresión del pueblo californiano, utilizando para ello solamente su habilidad física y su armamento modesto (un látigo y una espada), manteniendo en secreto su identidad. Se hizo a una imagen de salvador dentro de los pobladores, convirtiéndose en un ídolo esperado en todo momento (pues la opresión era y es continua). Viéndolo bien, era como una guerrilla de izquierda (de las leales) en un solo hombre: cabecillas pequeño-burgueses, intelectuales, luchan contra la opresión, no tienen superpoderes, utilizan modestas AK-47 y armas fabricadas por ellos mismos, son clandestinas y tienen el apoyo popular.

El Zorro, legendario héroe de negro.

Sin duda el Zorro es un héroe de respeto, pues está del lado de quienes lo necesitan para su liberación, no de quienes lo necesitan para la esclavización de los demás. Su actuar era un constante ataque a la autoridad, una continua práctica de subversión del poder. A pesar del caudillismo que parecía representar (algo propio de la población mejicana y de la latinoamericana en general) no se atrevió a tomarse el papel que le correspondía al pueblo en aquel entonces y aún hoy día: Hacerse al poder, a su propio destino. Aun con sus errores caudillistas y con sus aciertos contrahegemónicos, el Zorro merece un homenaje ante su diferenciación respecto al resto de héroes pírricos producto de la industria de los cómics. Saludos al Zorro.


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